La creación de tu propia Empresa

En esta guía te ayudaremos a aclarar las dudas más frecuentes que suelen surgir durante el proceso de creación y puesta en marcha de una empresa o negocio.

Fases en la Creación de Empresas

Para la puesta en marcha de una empresa o negocio, es necesario seguir una serie de pasos y tomar una serie de decisiones secuenciales. Estos pasos pueden agruparse en varias fases:

A. El inicio de todo proceso de creación de empresas se encuentra en una idea de negocio que será desarrollada por el emprendedor (promotor) o un grupo de emprendedores. Esta idea de negocio debe ser evaluada para comprobar que puede ser llevada a la práctica (viabilidad del proyecto).


B. Una vez desarrollada la idea de negocio y comprobada su viabilidad, es necesario y recomendable desarrollarla o plasmarla por escrito para dar lugar al proyecto empresarial. La herramienta clave para ello es el plan de negocio o plan de empresa donde se analizarán todos los aspectos relacionados con el desarrollo del proyecto (explotación, venta, publicidad y promoción, financiación, trámites, etc.)


C. Se procederá a la búsqueda de los recursoseconómicos necesarios para desarrollar el proyecto según las indicaciones contenidas en el plan de negocio. 


Una vez conseguidos los recursos necesarios para la puesta en marcha, se inician los trámites para constituir la empresa y ponerla en funcionamiento.

La Idea de Negocio y el Emprendedor

Lo fundamental de todo proceso de creación de empresas es la idea de negocio que parte del emprendedor o grupo de emprendedores.

La idea de negocio.

Para poner en marcha una empresa es imprescindible tener una idea sobre qué negocio es el que se va a crear. Son muchos los factores que pueden llevar a una persona a inclinarse por un negocio en concreto. Con carácter general puede venir determinada o condicionada por alguno de los siguientes factores:

• Oportunidades de negocio en mercados poco abastecidos, de nueva creación o con un alto potencial de crecimiento.

• Conocimientos técnicos sobre mercados, sectores o negocios concretos.

• Simplicidad del negocio.

El nacimiento de la idea

El inicio de la idea varía en cada caso dependiendo de las características y de las circunstancias de la persona que se plantee llevarla a cabo. En algunos casos la idea surge de la casualidad o de modo espontáneo mientras que en otros es fruto de una búsqueda amplia o después de haber desechado otras ideas de negocio.

La idea puede provenir de varias fuentes distintas:

• Invención e innovación.

• Interés personal o hobby.

• Desarrollo profesional o formación del emprendedor.

• Copiar ideas con éxito.

• Observación de las tendencias sociales (búsqueda de demandas insatisfechas, la pirámide de edad de la población, etc.).

Una vez concretada la idea habrá que preguntarse si la idea es realista y viable. Para ello será necesario evaluar la idea.

La evaluación de la idea

La idea debe ser realista y viable. No es necesario que sea una idea muy novedosa sino de que exista un hueco en el mercado que aún esté por aprovechar (pocos competidores, introducción de alguna mejora o novedad, etc.).

Para evaluar la idea habrá que seguir una serie de pasos:

• Definición de la idea. Hay que desarrollar la idea recomendable por escrito porque resultará más fácil detectar posibles fallos en la definición. Hay que concretar la idea de negocio, a quién se dirige y qué tipo de productos o servicios se ofrecerán, etc.

• Investigación y análisis del mercado. Análisis de las características del mercado o población en el que se pretende competir: características de los clientes potenciales y de los competidores, volumen y tendencia del mercado, etc.

Con esta evaluación inicial se trata de comprobar si existe un hueco en el mercado para la idea de negocio. Después habrá que comprobar que se dispone o se pueden conseguir los recursos necesarios para llevarla a la práctica, para ello se desarrollará el Plan de Negocio o Plan de Empresa.

Pero existen otros factores determinantes como: el nivel técnico, financiación y recursos necesarios, formación del emprendedor, etc.., que actúan como factor disuasorio en muchos casos.

Una vez definida la idea y antes de entrar en el análisis del Plan de Empresa, conviene que los promotores se planteen algunas preguntas:

• ¿Se trata de una idea realista?

• ¿Es viable técnicamente?

• ¿Es viable desde el punto de vista económico?

• ¿Se está en condiciones de poder acometerla?

• ¿Dispongo de los conocimientos técnicos necesarios?

• ¿Su rentabilidad justifica los esfuerzos necesarios para ponerla en marcha?

• ¿Estoy dispuesto a dedicarle casi todo mi tiempo disponible y mi dedicación?